Entrada sin colas para Santa Sofía en Estambul

Entrada sin colas para Santa Sofía en Estambul

La cultura oriental es, sin duda alguna, de las más exóticas para los ciudadanos europeos, posiblemente por las diferencias culturales existentes entre ambas zonas y, sobre todo, por lo dispares que son las construcciones y monumentos que surgen de ellas. Si tuviéramos que hacer un top 10 de los monumentos más significativos de oriente nosotros incluiríamos con toda seguridad la preciosa mezquita de Santa Sofía ubicada en Estambul, Turquía. Por ella pasan al año más de 3,5 millones de visitantes, así que si estás por la zona tienes que cumplir a raja tabla el refrán que dice aquello de “allá donde fueres, haz lo que vieres”. ¡Con esta visita te garantizamos que no fallarás!.

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Hagia Sophia es uno de los edificios más impresionantes del mundo. Explore esta antigua iglesia, antigua mezquita y ahora museo de fama internacional durante su visita guiada profesional.

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El paso de los años por Santa Sofía

A pesar de que hemos indicado más arriba que Santa Sofía es, actualmente, una mezquita, también le acompaña el título de museo, pues fue musealizada en el año 1935 debido al incalculable valor patrimonial, cultural y material de su interior. Más allá de esos dos títulos le ha acompañado otro más desde su creación, allá en el siglo VI d.C. hasta el siglo XIII, el de catedral. El edificio fue levantado por los griegos en el siglo que te hemos indicado, por lo que comenzó designándose como catedral ortodoxa griega. Más tarde fue catedral católica para, de nuevo, volver a ser catedral ortodoxa griega. Por ella han pasado, como podrás comprobar, diferentes culturas, reinando hoy en ella la islámica.

Pero, ¿cuántas Santa Sofia ha habido en la historia?

Santa Sofía en Estambul

Santa Sofía en Estambul

Parece curiosa la pregunta que te hemos lanzado, pero responde a la auténtica historia de la estructura que visitarás. La primera edificación que llevó como nombre Santa Sofía en ese mismo solar data del año 360 bajo el mandato de Constantino pero, como ocurrió más veces en el futuro, quedó reducida a cenizas tras un devastador incendio. Más tarde, en el lugar donde estuvo esta primera catedral, Teodosio II levantó una nueva en honor a la previa, pero por desgracia corrió idéntica suerte: quedó consumida por las llamas de un incendio que surgió a raíz del Levantamiento de Niká, un conflicto que surgió a raíz de un tonto enfrentamiento entre diferentes rivales de las famosas carreras de caballos de Constantinopla. Tras la primera y segunda catedral llega, cómo no, la tercera catedral en el siglo VI d.C. A estas alturas te preguntarás “¿pero qué iglesia es la que observaré cuando viaje a Estambul?”.

Pues aquí nos plantamos, pues la iglesia de la que disfruta el turista que acude a esta preciosa ciudad es la tercera edificación, realizada por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto. Pero la cosa no acaba aquí en cuanto a catástrofes se refiere, ¡en absoluto! Parece que el devenir de la Mezquita de Santa Sofía está condenada a llevarse mal con los agentes naturales, pues sufrió también un terremoto que causó en ella daños considerables, por lo que en el siglo XIX tuvo que ser restaurada en profundidad. No obstante, lejos de dejarse destruir definitivamente por los infortunios, a día de hoy se erige delante de nosotros la mayor expresión arquitectónica de toda la cultura bizantina, por lo que una visita a este monumento es obligatoria al menos una vez en la vida.

Analizando el edificio de Santa Sofía

Si hay algo por lo que destaca esta construcción es por el maravilloso juego de fuerzas internas que crearon sus arquitectos y que, siglo tras siglo, ha sido conversado por los restauradores. Pero vayamos por parte y hablemos en primer lugar de su nártex. Pero, ¿qué es nártex, verdad? Nártex es el término arquitectónico que se emplea para designar a las basílicas de estilo románico que presentaban su atrio separado de las diferentes naves que la componen. El atrio es, en otras palabras, un patio (a veces cubierto, otras con cerramiento) que solía preceder la entrada de los grandes edificio y, en el caso de las iglesias, era el espacio pensado para que los fieles rezaran sin tener que entrar al recinto en sí.

Y ese es el caso del atrio de Santa Sofía, un pórtico que precede a la mezquita y que está destinado a los fieles. Además, lo particular de esta mezquita es que tiene doble nártex, no uno solo como es común en este tipo de edificaciones.

Pero volvamos a hablar de lo que fascina a muchos: las fuerzas de sujeción de Santa Sofía. Cuando entres en este precioso monumento verás que en el centro del mismo se levanta una inmensa cúpula que, gracias a las 40 ventanas que tiene en su base parece que flota y que no está sujeta sobre nada. Pero nada más lejos de la verdad, pues la inmensa cúpula está sujeta por 4 pechinas (formas triangulares invertidas) conectadas entre sí por arcos; pues bien, ese sistema que parece, incisamente sencillo, es lo que sustenta la cúpula. Por dentro el edificio parece ligero y muy espacio, pero cuando observamos la mezquita al salir ese efecto se desvanece, imperando la brutalidad de la construcción.

Los misteriosos medallones que cuelgan en su interior

Cada vez que se difunde una imagen de Santa Sofía suelen aparecer unos extraños medallones con inscripciones sobre ellos, ¿los identificas visualmente? A pesar de que la mezquita que vemos actualmente fue levantada en el siglo VI d.C., estos medallones datan del siglo XIX y fueron puestos allí por los hermanos arquitectos italianos Fossati, encargados de la restauración de la edificación. En total hay ocho medallones colgados del techo y realizados en madera y cuero. En ellos podemos ver diferentes motivos epigráficos pero, ¿adivinas qué pueden significar? No te preocupes, ¡porque lo desvelamos ahora mismo! Dos de ellos, los que se encuentran colgados en el ábside de la mezquita tienen escrito “Alá” y su profeta “Mahoma. Otros cuatro medallones, concretamente los que cuelgan en las cuatro esquinas de la cúpula muestran los nombres de los cuatro primeros califas que son Abu Bakr, Omar, Osman y Ali. Por último nos quedan dos medallones, los que se encuentran ubicados en la nave, y en esos están escritos los nombres de los nietos de Mahoma, que son Hasan y Husayn. En fotografía pueden parecer relativamente normal de tamaño, pero miden nada más y nada menos que 8 metros de diámetro, ¡son espectaculares!

Algunas curiosidades de Santa Sofía de Estambul

Una mezquita tan grande y famosa a lo largo del mundo tiene que esconder numerosos secretos, ¿verdad? Pues efectivamente, el interior de la misma alberga detalles curiosos y dignos de sacar a la luz, aquí van algunos.

Desde la edificación de Santa Sofía hasta 1000 años después ostentó el título de la catedral más grande del mundo, hasta que en el año 1520 llegó otra joya de la arquitectura. ¿Sabrías decir cuál es? Afortunadamente la tenemos en España, concretamente en el sur. Sí, estamos hablando de la preciosa Catedral de Sevilla, la cual tras su construcción superó en tamaño a la de Estambul.

Al igual que ocurre en la Mezquita de Córdoba, la mezquita de Santa Sofía tiene unas columnas en torno a las cuales han surgido diferentes leyendas. Por ejemplo, se dice que de una de sus columnas emana el sudor del santo San Gregorio Taumaturgo y que todo aquel que la toca puede experimentar un milagro. Por otra parte se encuentra la columna de la huella que, según algunas historias, es la mano de la Virgen María.

Como última curiosidad te desvelaremos lo que significa el nombre de la mezquita. Como sabrás, en griego la palabra Sofía significa sabiduría, por lo que quiso que la catedral imprimiera en la ciudad ese carácter de centro de la “Santa y Divina Sabiduría”.

Horarios de Santa Sofía en Estambul

Este monumento es, con diferencia, el más visitado de Estambul, por lo que las colas son interminables. Abre de martes a domingo (recuerda que el lunes cierra) de 9 a 17 horas en invierno (octubre-abril) y de 9 a 19 horas en verano (abril-septiembre). Pero de poco sirve saber el horario sino compras con antelación tu entradas sin colas para Santa Sofía en Estambul, ya que siempre está repleta la entrada. El acceso a la mezquita cuesta 25 liras turcas que, convertido a euros, asciende a 7 euros más o menos.

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